Cómo informar a los niños

Los niños viven en su mundo.

No llores delante del niño porque se va a poner triste o va a notar que algo pasa.

No lo va a entender.

 

Estas son algunas de las frases que nos pueden venir a la cabeza cuando se trata de informar a un niño de un problema y/o enfermedad grave. Y nada más lejos de la realidad.

Los niños y adolescentes saben que algo pasa y, aunque sea con intención de protegerlos, no podemos negarles la oportunidad de entender lo que ocurre.

 Y es que estas dudas nos surgen desde el amor y la necesidad de “evitar” sufrimiento a los que vemos como más frágiles y vulnerables. Aunque en muchas ocasiones esa protección es bidireccional, ya que nos cuesta mucho confrontarnos con la posibilidad de provocar dolor a los que más queremos o no saber resolver sus dudas.

Lo que es cierto es que existe evidencia sobre el aumento de problemas emocionales y conductuales en los niños y adolescentes que han tenido algún padre/madre con una enfermedad grave. Es por ello que debemos tenerlos presentes y adaptar la información que queremos transmitir a la etapa evolutiva y nivel de comprensión del niño.

Por otro lado, recordad que siempre estamos comunicando, hablemos o no, queramos hacerlo o no. Más del 70% de la información se transmite mediante la comunicación no verbal (expresión facial, gestos, proximidad, etc.). Y esto es más claro aún en los niños.

Así que si tienes dudas en si comunicar o no a un niño que tengas claro previamente que ya le estás comunicando algo.

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Recomendaciones generales

¿Cuándo informar? Cuando antes comencemos mejor ya que los niños captan los pequeños cambios. Y debemos tener presente que la comunicación es un proceso, no un acto único. Por lo que debemos mantener abierta en el día a día la posibilidad de hablar.


¿Cómo informar?
Es importante preguntar al niño lo que necesita saber, contestando honestamente y asumiendo que hay cosas que no sabremos contestar. Y si no podemos hacerlo, buscaremos ayuda profesional para ello.


¿Qué decir?
Utilizaremos palabras sencillas, claras y frases breves. Dosificaremos la información según cada niño, sin utilizar mentiras (¿”sin mentir”? solo es por evitar una redundancia). Romper la confianza del niño puede tener consecuencias negativas más adelante.

.,.,Características según la etapa evolutiva

0 a 5 años: seguramente no van a entender la “gravedad” de la situación, pero se van a dar cuenta de que algo está pasando y que está afectando a la familia. Por eso es importante continuar en la medida de lo posible con sus rutinas y en contacto con alguna persona con la que el niño tenga un apego previo, si no es posible que lo hagan los padres.

6 a 9 años: en esta etapa del desarrollo resalta la gran fantasía y el pensamiento mágico, por lo que la enfermedad o los cambios en el entorno pueden malinterpretarlos y vivirlos con culpabilidad si no tienen una explicación concreta. Tenemos que aprovechar su curiosidad sobre las funciones corporales para explicar con concreción lo que nos ocurre y dejar poco espacio a la “imaginación”.

10 a 12 años: nos encontramos con unos preadolescentes donde la escuela tiene una gran importancia. Siempre debemos hacerlo, pero sobretodo en este periodo es importante buscar la ayuda de los profesores para poder ver cómo afecta la situación al niño. La recomendación es hacerles partícipes desde el inicio, previniendo los cambios y explicando los motivos.

Adolescentes: etapa donde la comunicación ya es complicada de por sí, por lo que debemos hacer mayor esfuerzo ya que el niño estará con dificultades para gestionar la información y las emociones asociadas. La escuela y cualquier adulto de confianza para el adolescente puede ser vital como punto de soporte. Aunque va a ser habitual que el joven no quiera hablar, tenemos que dar espacio a las preguntas y dejar el canal de comunicación abierto para cuando lo necesite. Y explicar el proceso y lo que está ocurriendo, aunque no lo pregunten.

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Algunas lecturas interesantes

Berta reúne fuerzas para afrontar el cáncer.  Paulina Vergés de Echenique. Editorial Sirpus, Barcelona, 2001.

¿Qué te ocurre…, mamá?  Editorial Acción Médica, Madrid, 2006. http://www.seom.org/seomcms/images/stories/recursos/infopublico/noticias/cuento.pdf

“El pare té cáncer”.  Editorial Mediterrània, Barcelona, 2007.  (Associació Espanyola Contra el Càncer). https://www.aecc.es/Comunicacion/publicaciones/Documents/Pare_te_cancer.pdf

“El silenci dels nens” ” (2013).  Sònia Fuentes i Sanmartín.  Editorial Claret.

Psicólogo en la Unidad de Cuidados Paliativos Pediátricos del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona.
Psicólogo
en la Unidad de Cuidados Paliativos Pediátricos del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona.
Pedro Soriano Martin
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