DERECHOS DEL NIÑO HOSPITALIZADO

La única costumbre que hay que enseñar a los niños es que no se sometan a costumbres

(Jean-Jacques Rousseau)

 

La enfermedad y el contacto hospitalario continuado tiene un gran impacto en los niños y adolescentes. Los niños se encuentran en un ambiente extraño con personas desconocidas donde se han establecido nuevas rutinas que no controlan, se realizan procedimientos que en muchas ocasiones provocan dolor y malestar, la comida es diferente, la cama, sus cosas…

Una forma de minimizar este alto impacto emocional y posibles alteraciones psicológicas es la de realizar cambios en el entorno hospitalario que normalicen la experiencia de enfermedad del niño y promuevan que éste sea del mundo de interés del niño.

Es por ello y aprovechando que el pasado 20 de noviembre se celebró el Día Universal del Niño, hemos querido poder hablar de los derechos del niño enfermo.

Desde 1954 la Asamblea General de la ONU recomendó destinar un día a fomentar la fraternidad entre los niños y las niñas del mundo, y promover su bienestar con actividades sociales y culturales.

En 1986 se redactó la Carta Europea de los Niños Hospitalizados, enumerando los derechos especiales que tienen cuando, por alguna causa, deben ser ingresados en un hospital.

Mediante la revisión de este documento hemos querido resaltar los aspectos fundamentales que padres, profesionales y organismos oficiales debemos tener presentes para que se mantengan cuando un niño está enfermo:

  • Los niños y niñas enfermos tienen derecho a recibir tratamiento en su casa o en un centro de salud siempre que sea posible.
  • Su estancia hospitalaria será lo más breve y rápida posible.
  • Tiene derecho a estar acompañado por su padre, madre o persona cuidadora; pudiendo participar en la estancia hospitalaria sin que le comporte costes adicionales.
  • Tiene derecho a recibir información sobre su enfermedad y su tratamiento, de una forma adaptada a su edad, desarrollo mental y estado psicoemocional para facilitar la comprensión.
  • A negarse a que lo sometan a pruebas para investigar o estudiar su enfermedad si la intención no es curarlo/a.
  • A que su padre, madre o la persona cuidadora reciba ayuda psicológica o social por parte de personal cualificado.
  • A ser hospitalizado junto a otros niños.
  • A disponer de estancias en el hospital que cumplan con las normas de seguridad, y estén equipadas con el material necesario para que los niños y las niñas puedan ser atendidos y educados y puedan jugar.
  • Deben poder proseguir su formación escolar y beneficiarse de las enseñanzas de los maestros y del material didáctico que las autoridades escolares pongan a su disposición durante su permanencia en el hospital, y cuando la hospitalización sea parcial o la convalecencia se realice en casa.
  • A disponer de juguetes, libros y medios audiovisuales adecuados a su edad.

En resumen: el niño y adolescente tiene el derecho a recibir la mejor atención posible, haciendo partícipes a sus padres o cuidadores e intentando mantener el mundo de interés del niño (educación, juego y relaciones sociales).

 

Enlaces de Interés

 

Psicólogo
en la Unidad de Cuidados Paliativos

Pediátricos del Hospital Sant Joan

de Déu de Barcelona.

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