En las redes sociales hay muertos.

Una de las realidades que forma parte de nuestra vida cotidiana es la muerte. La muerte llega. Antes o después llama a nuestra puerta. Y nos coloca en una situación de duelo. Más bien en un proceso. Un proceso que resolveremos, con mayor o menor dificultad, pero del que se puede salir fortalecido y que nos ayudará a aprender a vivir sin esa pérdida sufrida.

Cuando nos adentramos en el duelo vemos cómo la tristeza puede llegar a apoderarse de nuestra vida, cómo la persona doliente solo querrá “llorar su pena”. Cuanto más desamparada se siente, más difícil le será afrontar aquellos problemas que forman parte de la vida cotidiana. Y aparecerán problemas que afectarán a la resolución del duelo, que perjudican al doliente, que le duelen y que se confunden con el proceso en el que se encuentran, que son como pulgas, las pulgas del duelo.

Algunos autores denominan a estos problemas como “pulgas” ya que anidan en el doliente, que son conflictos añadidos a su proceso pero que dañan a la persona, produciéndole un gran dolor e, incluso, llegando a patologizar el duelo. Al dolor de la pérdida se le suma el dolor que ocasionan estos conflictos, la soledad, la impotencia. La fragilidad en la que se encuentra la persona le predispone a que estas pulgas aniden en él, a que estos problemas le afecten de un modo más intenso y, además, se sientan incapaces de afrontarlos.

Como las pulgas, estos problemas pueden pasar desapercibidos, incluso se considerarán como “normales” dentro de un proceso de duelo. Decidir si vender la casa o si reclamar la herencia son algunas de estas pulgas. Otra a las que se refieren los expertos en duelo se relaciona con el rastro que deja el fallecido en redes sociales, en Internet.

¿Alguna vez nos hemos preguntado cómo puede llegar a afectar esta situación al doliente?

Sí, nuestras publicaciones en redes suponen un constante recuerdo para nuestros seres queridos cuando hemos fallecido, cuando nos han perdido, y pueden dificultar la resolución del duelo. Sin duda las redes sirven para homenajear a las personas que admiramos y queremos, pero, en contraposición, nos coloca en la constante alusión de que esa persona no está ahí. Nos intensifica la desazón, la tristeza, la melancolía.

Ilustración 1 – La Jaula – Leila Amat

¿Y qué podemos hacer entonces?

En primer lugar, es fundamental que comprendamos que esta realidad existe y que afecta al doliente, por lo que será positivo animarle a que manifieste sus miedos, sus problemas, sus preocupaciones. Deberemos escuchar cómo está viviendo su duelo, qué le está afectando. Al permitir a la persona que se exprese con confianza le ayudaremos, nos ayudaremos, a visibilizar aquellas realidades que nos pasan desapercibidas.

¿Y cómo actuar?

Lo sencillo sería decir que no utilice las redes sociales, que se olvide de la situación… Pero las palabras fáciles suelen estar vacías y, lejos de ayudar, perjudican a quien necesita de nuestra compañía, y más cuando quien nos necesita está instalado en la tristeza, se siente solo, abandonado, abrumado. Sin embargo, será positivo que le acompañemos en su proceso, le escuchemos, le ayudemos a establecer objetivos realistas, a tomar decisiones tras una reflexión serena, a no dejarse llevar por la impulsividad, a afrontar el problema y reforzar positivamente todo intento por salir de su dolor, por pequeño y fugaz que nos parezca.

Como conclusión, el resultado de formarse y de hablar abiertamente de la muerte y del duelo y los problemas asociados (pulgas) nos ayuda a desmitificarlo, despatologizarlo y nos coloca en una situación empoderada, ya que sabemos cómo actuar ante una situación tan dolorosa, nos hacemos conscientes de que es una realidad que se repite en personas que viven situaciones similares, comprendemos que podemos ser sujetos activos de nuestro duelo.

Muerte, no te enorgullezcas, aunque algunos te llamen poderosa y terrible, puesto que nada de eso eres…

Para finalizar y por si os apetece profundizar en ello os recomiendo el libro “El Duelo: Luces en la Oscuridad” de José Carlos Bermejo y Consuelo Santamaría.

Post realizaso por María Zamora (@Maria_EIR16) e Iván Herrera (@Ihpeco).

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