Hablemos de la Muerte: Death Café

13 de Diciembre de 2017. Pequeñas nubes encapotan el cielo de Madrid. Ruidos procedentes del Paseo de la Castellana y el corazón latiendo en el pecho con nerviosismo. Hoy es día de Death Café. Hoy es día de romper tabúes, de enfrentarse a los miedos y lo que es más importante, compartirlos. Tabúes que como menciona la psicóloga Nuria Javaloyes no gusta a una sociedad centrada en la cultura al cuerpo, a la belleza y a la juventud eterna.

Entramos y nos miramos unos a otros. Tímidos. Incómodos. Nos ponemos el cartel con nuestro nombre, tiramos nuestro ovillo de lana blanco como quien tiende puentes entre esas pequeñas islas desconocidas que somos y comenzamos; y entonces simplemente sucede algo maravilloso: fluyen las palabras, nos atraviesan las emociones y los miedos más ocultos quedan expuestos delante de un grupo de personas dispuestas a disolverlos como disuelven al azucarillo de su café.

Evocamos vivencias personales que ponen la piel de gallina, donde el concepto de la muerte al convertirse en algo más cercano y real, nos coloca frente a una persona desconocida hasta el momento: nosotros mismos. Verbalizamos esos sentimientos de impotencia que a veces experimentamos por la lucha contra ese miedo que paraliza. Nos zambullimos en la discusión sobre la necesidad de esa última conversación tan dolorosa y difícil como necesaria y generosa de lo que se desearía en ese momento. Nos inundamos de la verdad del proceso de la muerte sin dolor.

El calor de la mano de un compañero sobre tu espalda mientras emocionándote y con ese nudo en la garganta y voz rota compartes como aquella vez la culpa de romper tu familia con tu ausencia asfixiaba más que el propio miedo a partir; y como cuando volviste a la superficie no volviste a ser el mismo. Y así se graba en nuestra piel un mensaje simple: aquel que tiene menos que perder, aquel que afronta sus miedos, es el que vuela más alto y más libre.

Y allí, en un rincón del maravilloso Wanda Café de Madrid, simplemente surge la magia. Las horas se convirtieron en minutos, los minutos en segundos y los miedos al afrontarlo juntos siempre serán menos miedos.

Ana Martín Portugués

@annimarpor

 

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