COVID19 y atresia tricúspide, una cardiopatía congénita.

Hola, mi nombre es Rocío y padezco una cardiopatía congénita denominada atresia tricúspide. Nací con ella y como consecuencia me he sometido a varias intervenciones a lo largo de los años.
La gente como yo, con la misma patología, está acostumbrada a la vida en los hospitales. Claro está y no hace falta explicar que cada caso es un mundo y un nivel de gravedad y no a todos nos afecta del mismo modo, aunque sí podemos globalizar el hecho de que hemos asistido o asistimos a revisiones, tomamos medicamentos y nos sometemos a pruebas invasivas de vez en cuando. Creo que por eso nos preocupa tanto esta situación.
Al principio no creí que la pandemia fuese a alcanzar matices tan oscuros ni a llegar tan lejos, ni siquiera pensé en la posibilidad de pasar una cuarentena. Cuando todo comenzó leí varios comunicados en los que no se mencionaban a mi grupo como uno de riesgo, así que creí que podría salir, aunque fuese para pasear; las cosas cambiaron cuando mi doctora pasó consulta por teléfono debido a la saturación en hospitales: resultó ser que mi grupo es uno de los varios que hay con un grado de riesgo muy elevado.
Para ser sinceros me entró temor, ya sentí el miedo cuando todo empeoró, pero esto lo agravó un poco más; me imagino que al resto le sucedió igual. Nuestos cardiólogos no saben como nos afecta esto y aunque algunos tengamos un sistema inmunológico fuerte no se conoce como nos afecta, pues no se ha dado ningún caso y no queremos descubrirlo ni volver al hospital si no es necesario.
Así que nos encontramos en casa, en una rutina constante y con las medidas de precaución activadas a máximos niveles si necesitamos salir (algo que los médico nos desaconsejan hasta que no estemos en una fase más avanzada).
Debido a que sufro ataques de ansiedad puntuales y he encontrado casos similares a los míos, no es la primera vez que hablo de como gestionar el tiempo y la salud mental en cuarentena; nosotros debemos tener especial cuidado con todo, pues lo mínimo nos afecta, y eso provoca más presión y angustia. Por ello aconsejo cuatro cosas que a mí me han funcionado:
  • Exterioriza e interioriza los sentimientos, ya sean felices, tristes o frutos de la ansiedad. Te sentirás más liberado que ignorándolos o no hablando de ellos
  • Distrae tu cabeza, lee, juega, escribe… Haz lo posible por apagar los pensamientos negativos por un momento, más si eres una persona inquieta como yo.
  • No estés pendiente de tu cuerpo todo el tiempo, en busca de síntomas, eso aumenta la ansiedad y la presión cardíaca, haciendo sufrir a tu corazón. Intenta no hacerte consciente de como tu cuerpo funciona, respira o late.
  • Rodéate de buenas personas, como tus padres o algún amigo con el que puedas hablar ya que puede que no reinicies tu vida de forma normal hasta dentro de bastante tiempo, pues necesitarás ir con cuidado a partir de este momento y en cualquier fase de la desescalada, quizá no puedas reunirte con familia o amigos durante una temporada; por ello cuenta con personas que te «normalicen» la situación lo máximo posible y si necesitas ayuda puede hablar o llamar a psicólogos que se ofrecen a dar terapia, o con Menudos Corazones para orientación.
Esto también se pasará, para todos, para nosotros y para ti. Intenta enfocar esto del mejor modo posible: como un momento de desconexión y una oportunidad para hacer aquello que no podías por falta de tiempo. Mantén una actitud mental positiva, eres fuerte.
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